
El pasado jueves 29 de enero, la Academia Internacional de Líderes Católicos (AILC) marcó un hito en su estructura institucional con la primera sesión 2026 del Consejo Académico Internacional. Este encuentro no fue una reunión ordinaria; representó el comienzo formal de una nueva etapa estratégica, fundamentada en estatutos claros que definen las funciones y responsabilidades de este órgano vital.
La sesión fue conducida por Juan Pablo Faúndez Allier, presidente del CAI y contó con la presencia de Mario J. Paredes, presidente del Consejo Directivo de la AILC, y Lara Bersano, directora ejecutiva de la AILC, quienes acompañaron este relanzamiento. La reunión subrayó la identidad del CAI como un órgano consultivo y de orientación académica encargado de velar por que los programas de formación de la Academia sean siempre coherentes con el Magisterio de la Iglesia y las enseñanzas del Romano Pontífice.
Un legado que continúa y se renueva
Esta nueva etapa se ve enriquecida por la incorporación de cuatro destacados integrantes: regresan a esta instancia Mariano de la Maza (Chile), quien fuera el primer presidente del Consejo, y Adriana Sirito (Argentina), una de sus miembros fundadores. A ellos se suman el Padre Luis Eduardo Martínez (Venezuela) y el Padre Alejandro Ramos (Argentina), cuyas trayectorias fortalecen la visión regional y eclesial del órgano.
Este renovado equipo trabaja bajo la guía de Juan Pablo Faúndez, presidente del CAI, y la colaboración de Claudia Zarzosa, secretaria académica, quienes desde la Presidencia articulan, concretan y organizan técnicamente cada paso para facilitar la labor del órgano. Todo el trabajo y compromiso del Consejo nace de una profunda vocación, movidos exclusivamente por el amor y la entrega a la Iglesia y su tarea evangelizadora. En sesiones mensuales de 90 minutos, el CAI se convierte en un espacio de diálogo, colaboración y discernimiento comunitario, inspirado en el Pacto Educativo Global y los criterios de sinodalidad.
El motor del pensamiento social
Durante la sesión, se presentó el Plan de Trabajo 2026 y se profundizó en el guion formativo sobre «Natalidad: un mundo sin niños», un tema de urgente actualidad que refleja el compromiso del Consejo por responder a los desafíos de los nuevos tiempos.
Como «corazón de la Academia«, el CAI tiene la responsabilidad de revisar y actualizar periódicamente el modelo educativo de la AILC. La proyección internacional de nuestra institución depende, en gran medida, del aporte consistente y decidido de estos consejeros, quienes aseguran que la Academia siga siendo una instancia única de trabajo en torno a la Doctrina Social de la Iglesia en el contexto contemporáneo.
Con esta estructura fortalecida, la AILC reafirma su compromiso de formar líderes capaces de transformar la realidad a la luz de la fe y la razón.
